Fake news y sus riesgos en tiempos de COVID‑19 | WeLiveSecurity

Fake news y sus riesgos en tiempos de COVID‑19

Analizamos el impacto de las fake news durante la pandemia y cómo se utilizaron para distribuir información que en algunos casos incluso ponía en riesgo la salud e integridad de las personas.

Analizamos el impacto de las fake news durante la pandemia y cómo se utilizaron para distribuir información que en algunos casos incluso ponía en riesgo la salud e integridad de las personas.

Las denominadas fake news, noticias falsas o paparruchas (si queremos utilizar una palabra de nuestro diccionario para hacer referencia a este tipo de publicaciones), cobraron notoriedad en el último tiempo, principalmente por dos razones: debido a la facilidad y rapidez con la que se propagan, y por el impacto que pueden generar. En este artículo analizamos el impacto que han tenido las noticias falsas durante los últimos meses , principalmente las vinculadas a un sector crítico como es el de la salud.

Durante los últimos años, las fake news tuvieron mayor notoriedad en el marco de procesos electorales, siendo utilizadas para incidir en la población, especialmente entre los votantes. De hecho, en el último informe sobre tendencias en el campo de la seguridad para el 2020, Tony Anscombe abordó el tema de las fake news y su impacto en las elecciones presidenciales, lo que dejó la puerta abierta al análisis de los efectos de la desinformación en otros ámbitos, algo que podemos confirmar a partir de la gran cantidad de información falsa entorno a la enfermedad que ha estado circulando desde el comienzo de la pandemia.

El tema resulta tan delicado que incluso la OMS ha utilizado el término infodemia para referirse a la práctica de difundir noticias falsas o información incorrecta relacionada a la pandemia, dado que en el contexto actual la desinformación representa un problema más grave al tener la capacidad de poner en riesgo la salud e integridad de las personas. Desde que la circulación del COVID-19 se extendió a nivel global la desinformación promovió, entre otras cosas, que alguien con síntomas experimente con remedios que carecían de evidencia científica que demuestren su efectividad con la esperanza de curarse o que aquellos que viven en países con climas cálidos no tenían que preocuparse, explicó UNESCO.

La desinformación y cómo atenta contra la salud de las personas

La viralización de la información falsa influye de forma directa en la conciencia colectiva y el problema está en la velocidad con la que se propaga, especialmente si su creador la promociona y comparte desde múltiples cuentas y redes al mismo tiempo.

Según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud, durante el mes de abril se subieron más de 360 millones de videos a YouTube bajo la categoría “COVID-19” y “COVID 19”, mientras que en marzo de este año unos 550 millones de tuits incluyeron los términos coronavirus, corona virus, covid19, covid-19, covid_19 o pandemia.

Las noticias falsas entorno a la pandemia han hecho circular desde noticias, mensajes, audios y videos en los que se afirmaba incluso la inexistencia del virus (lo que motivó que muchas personas ignoraran las medidas sanitarias), hasta la distribución de información sensacionalista que contribuyó al aumento del temor y angustia de las personas.

Otro tipo de noticias falsas alentaban a ignorar las recomendaciones realizadas por médicos, científicos y especialistas, al punto de que incluso reconocidos medios de comunicación se vieron influenciados por las fake news y llamaron a hacer caso omiso a las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias, exponiendo aún más la salud e integridad de las personas.

Como mencionábamos anteriormente, las supuestas curas o medicamentos para tratar la enfermedad que circulaban a través de las redes sociales proliferaron, a pesar de que de forma oficial no existe un tratamiento específico para el nuevo coronavirus y solo se indican medicamentos para aliviar los síntomas. En este sentido, la difusión de este tipo de información ha provocado que la infodemia potencie el impacto de la pandemia.

De hecho, según datos de una encuesta realizada por ESET Latinoamérica en el mes de mayo, más del 70% de los participantes aseguró que durante la pandemia recibió o tuvo contacto con noticias falsas relacionadas al COVID-19; principalmente a través de redes sociales (72%), aunque también a través de WhatsApp (51%) y en portales de noticias poco confiables (36%).

Dado el impacto y el riesgo de este fenómeno, algunas plataformas sociales, como Facebook, Google, LinkedIn, Microsoft, Twitter, Reddit y YouTube se unieron en el combate de la desinformación y las estafas que giran en torno a la pandemia, cambiando las reglas para censurar como en el caso de Twitter aquellos mensajes que incitaban a las personas a actuar en contra de las recomendaciones oficiales.

¿Qué podemos hacer para mitigar las noticias falsas?

Es importante remarcar que las consecuencias de compartir o dejarse llevar por información apócrifa puede derivar en consecuencias de mayor gravedad, ya no solo por las campañas maliciosas que hay detrás de estos mensajes falsos y que en algunos casos buscan robar información y atentar contra la privacidad, sino también por aquellas que afectan directamente a la salud.

Si bien el trabajo para combatir las fake news es una tarea difícil, como usuarios responsables y conscientes de las posibles consecuencias de propagar este tipo de mensajes resulta fundamental verificar y cotejar tanto las fuentes como la información misma antes de distribuirla, así como tomar con cautela la información que se difunde a través de Internet, no creer todo lo que se publica y tener la capacidad de discernir.

Si bien en ocasiones este tipo de información podría expresar nuestras propias ideas, esto no implica que se trate de información fidedigna y verídica, puede existir un sesgo. El tecnólogo y emprendedor argentino Santiago Bilinkis, autor de varios libros y orador en TED de charlas sobre el poder de manipulación de las redes sociales explicó en una entrevista que las personas muchas veces comparten lo que les gustaría que sea verdad, sin importarles tanto que el mensaje sea legítimo. Por ello, actuar de manera responsable consiste en analizar el impacto que podría tener la difusión de la información, dedicar tiempo para conocer el contexto de la nota (fuente, fecha, medio), así como salir de la burbuja y consultar más al respecto antes de compartir.

Si no se tiene la certeza de la veracidad de la información, es necesario evitar compartir el contenido. Esto es muy importante, ya que de esta forma se rompe la cadena de desinformación y contribuimos a que menos personas puedan verse afectadas.

Por otro lado, los medios y líderes de opinión juegan un papel igualmente importante, ya que muchas veces son los emisores iniciales de la información. Si los datos resultan falsos, el impacto es mucho mayor: con una gran influencia tienen una gran responsabilidad.

La difusión de esta información probablemente se realiza de forma intencional por diversos intereses, pero si esto ocurre por un error, siempre es necesario aclarar y corregir la información falsa. Sea cual sea la razón, lamentablemente también han contribuido a la difusión de contenidos falsos, lo que puede convertirlos en una fuente poco confiable, con algunas consecuencias ya mencionadas.

Además, las acciones contra las noticias falsas también resultan igualmente necesarias en los medios utilizados para la propagación. Por ejemplo, las compañías responsables de las plataformas que suelen ser utilizadas para la difusión de fake news han comenzado a desarrollar métodos de detección y mecanismos para reportar este contenido cuando resulte posible, lo que se traduce en una forma de hacer frente a estas acciones ofensivas.

El camino por delante contra las noticias falsas

Se trata de un problema complejo, ya que existen distintos intereses de por medio. Por ejemplo, una de las razones más comunes para difundir fake news son las ganancias que generan a los creadores de este contenido apócrifo a través de la monetización de visitas a sitios, o bien, mediante campañas maliciosas que también monetizan la información obtenida.

Por otro lado, hay otro tipo de factores como los intereses políticos, cibercrimen o simplemente para propagar bromas virales. Sin importar el origen y las motivaciones, cada vez con mayor frecuencia nos encontramos con distintos niveles de información falsa y en diferentes ámbitos, con consecuencias cada vez más impactantes y que demandan que las personas estén más preparadas para lidiar con este escenario.

Sin duda, es un tema que seguirá en tendencia, que requiere de más educación y concientización; de la misma forma en la que hablamos de otros peligros en Internet y de la manera de protegernos, es importante tratar el problema de las fakes news de forma generalizada, en busca de formar usuarios que utilicen la tecnología de una forma cada vez más responsable, consciente y, por su puesto, segura.

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