¿Tendrá el cibercrimen un impacto negativo en la economía digital?

¿Tendrá el cibercrimen un impacto negativo en la economía digital?

Encuestamos a mil adultos para saber si creen que los problemas con la tecnología digital plantean un riesgo para su seguridad y bienestar. Mira los resultados.

Encuestamos a mil adultos para saber si creen que los problemas con la tecnología digital plantean un riesgo para su seguridad y bienestar. Mira los resultados.

Muchos países cuentan con que la economía global en auge les permita crear trabajos mejores pagos, aumentar la productividad y traer prosperidad en el futuro. Por lo tanto, estos países deberían prestar atención a cualquier señal de que este crecimiento se vea afectado por una erosión de la confianza en la tecnología digital, y por el subsecuente crecimiento del miedo asociado a su uso.

una porción significativa ve riesgos en la tecnología digital y algunos reaccionan cambiando su comportamiento

Como creo que hay señales de que eso está pasando, decidí hacerle a 1.000 adultos en los Estados Unidos la siguiente pregunta: ¿Crees que los problemas con la tecnología digital, como los ciberataques y los cortes de red, plantean un riesgo para tu seguridad y bienestar?

Compartiré los resultados en un momento, pero primero daré algunas definiciones y un poco de contexto. La economía digital se puede definir como “la red global de actividades económicas que se pueden realizar gracias a las tecnologías de información y comunicación (TIC). También se puede definir de manera más simple como una economía basada en las tecnologías digitales” (según TechTarget).

El contexto de la encuesta

Las computadoras son el núcleo de la tecnología digital y, como lo observó la Comisión del Presidente sobre el fortalecimiento de la ciberseguridad nacional en su informe de 2016: “Las tecnologías informáticas tienen un enorme potencial para mejorar las vidas de todos los estadounidenses. Cada día vemos nuevas evidencias de cómo estas tecnologías pueden ser transformadoras, y las formas en que pueden afectar positivamente nuestra economía y nuestra calidad de vida en el lugar de trabajo” (La Casa Blanca).

La Comisión continuó diciendo: “Vivimos en una economía digital que nos ayuda a trabajar más inteligentemente, más rápido y con mayor seguridad. El cambio no se limita solo a nuestros lugares de trabajo, por supuesto. Nuestras vidas están enriquecidas por dispositivos y redes digitales y por los innovadores que han encontrado maneras creativas de aprovechar la tecnología”.

las personas preocupadas se abstienen de hacer transacciones, compras y publicaciones

Hasta ahora, todo bien, pero luego la Comisión hizo este punto crítico: “Nuestra economía digital y la sociedad alcanzarán todo el potencial solo si los estadounidenses confían en estos sistemas para proteger su seguridad y privacidad”. No solo estoy de acuerdo con esto, sino que es una realidad que me ha estado molestando durante las últimas dos décadas.

A pesar de la alta velocidad con la que el Internet comercial creció en los EE.UU. a finales de los años 90, estaba claro para mí que algunas personas estaban evitando la tecnología por preocupaciones sobre seguridad y privacidad. No había suficientes de estas personas como para que sea una molestia para las empresas de tecnología, que estaban disfrutando de curvas de crecimiento parecidas a las de los palos de hockey, pero existían.

A medida que el nuevo siglo se desarrollaba y el cibercrimen se volvía cada vez más desenfrenado, crecía mi preocupación: la economía digital no estaba superando su verdadero potencial. Pero no fue hasta las revelaciones de Snowden en 2013 que tuve la oportunidad de medir el efecto de las noticias negativas sobre la privacidad digital y la seguridad. Y lo que encontré fue esto: la economía digital no es inmune a los cambios de suerte.

ESET realizó una encuesta en los Estados Unidos que le preguntó a la gente si había reducido su actividad en línea en base a lo que había aprendido sobre vigilancia gubernamental. Un porcentaje significativo de los encuestados dijo que sí. Realizamos una encuesta nuevamente en 2014 y encontramos que el efecto fue aún más pronunciado: aproximadamente una de cada cuatro personas había reducido su actividad en línea en algunas áreas clave.

 20132014
He hecho menos operaciones bancarias en línea19%26%
He hecho menos compras en línea14%26%
Estoy menos inclinado a usar el correo electrónico19%24%

En 2016, la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información (NTIA), trabajando con los datos de las encuestas de 2015 en los Estados Unidos, descubrió que el 45% de los hogares en línea allí se abstuvieron de “participar en ciertas actividades en línea debido a privacidad o seguridad”. Esto incluía actividades como transacciones financieras, compra de bienes o servicios en línea, publicación en redes sociales o publicación de opiniones sobre temas polémicos o políticos a través de Internet.

También en 2016, ESET informó que la percepción pública del riesgo de seguridad y privacidad estaba afectando uno de los elementos más hablados de un futuro digital próspero, la Internet de las Cosas (IoT). Por ejemplo, el 50% de los consumidores estadounidenses encuestados indicó que las preocupaciones sobre la ciberseguridad de un dispositivo IoT habían desanimado la compra de uno.

Los resultados de la encuesta

Claramente, una porción significativa de norteamericanos ve riesgos en la tecnología digital y algunos reaccionan a ellos cambiando su comportamiento. Algunos periodistas han cuestionado la persistencia del miedo a la tecnología, argumentando que los recuerdos de incidentes específicos, como las revelaciones de Snowden o brechas impactantes como la de Target, tienden a esfumarse.

Mi respuesta ha sido doble: primero, las malas noticias siguen llegando y eso tiende a mantener vivo el miedo; segundo, tenemos que seguir midiendo la opinión pública.

Así que el mes pasado tenía muchas ganas de ver qué ocurría cuando le preguntaba a mil adultos estadounidenses si creían que los problemas con la tecnología digital constituían un riesgo a su seguridad y bienestar. Las respuestas posibles eran: casi ningún riesgo, riesgo leve, riesgo moderado y riesgo alto. Las opciones se presentaron en ese orden en la mitad de los formularios de la encuesta, mientras que la otra mitad las tenía invertidas; esto se hizo de manera aleatoria para evitar que el orden de las opciones influyera la respuesta.

Francamente, esperaba que los resultados mostraran una división del 50/50 entre quienes veían poco riesgo (ninguno+poco) y quienes veían más riesgo (moderado+alto). Pero el resultado de la encuesta estuvo más cerca del 32/68 en favor del riesgo mayor. Un tercio de los encuestados eligió “alto”, mientras que “moderado” se llevó el 35%.

Con solo uno de cada ocho encuestados viendo “casi ningún riesgo” y menos de uno de cada cinco que ven solo “riesgo leve”, parece que las bases de nuestro futuro digital pueden no ser tan firmes como muchas proyecciones económicas asumen.

Cuando desglosé las respuestas por edad, está claro que los menores de 45 años ven menos riesgo que los mayores de 45 años, lo que las empresas de tecnología podrían considerar como un halo de esperanza para el futuro. Sin embargo, en mi opinión, eso sería un error. ¿Por qué? Porque estoy firmemente del lado de “riesgo alto”. Creo que los problemas con la tecnología efectivamente plantean un riesgo para nuestra seguridad y bienestar.

Además, diría que la subestimación de los riesgos de la tecnología digital en realidad les juega a favor. Ahora no es el momento de explicar ese argumento, pero es un tema al que volveré. Mi colega Lysa Myers y yo vamos a realizar un estudio más detallado de las percepciones del público sobre el riesgo de la tecnología digital a finales de este año. También examinaremos las implicaciones de esas percepciones para la economía digital.

Mientras tanto, está claro que, justificado o no, mucha gente en los Estados Unidos piensa que los problemas con la tecnología digital plantean un riesgo para su seguridad y bienestar.

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