El panorama de las ciberamenazas ha estado evolucionando durante años. Pero hoy existe la sensación de que las cosas están escalando más rápido que antes. Esto se debe en gran medida a la IA. La tecnología no solo está proporcionando a los actores maliciosos los medios para lanzar ataques más sofisticados a una velocidad y escala sin precedentes. También les está brindando una superficie de ataque más amplia a la que apuntar, a medida que las empresas se apresuran a adoptar esta tecnología. En muchos casos, esa adopción está superando los esfuerzos de gobernanza necesarios para gestionarla y contenerla de forma segura.
En este contexto, los líderes empresariales y de TI de las pymes comprenden la importancia de una ciberseguridad eficaz. Quieren estar protegidos, mantener la operatividad y ser resilientes. Pero no cuentan con presupuestos ilimitados. Necesitan una seguridad que sea sencilla de entender, adoptar y operar. Esto requiere un modelo operativo diferente, donde la IA y la automatización respalden a los equipos de seguridad cuando tenga sentido, con supervisión humana para las decisiones que requieren contexto y criterio. Encontrar el equilibrio adecuado y al socio correcto será clave para impulsar la preparación y la resiliencia.
La IA está cambiando el panorama de amenazas
La IA está cambiando las reglas del juego de formas impresionantes. Los ejecutivos están entusiasmados con su potencial para impulsar la productividad y la eficiencia de los procesos, así como con la posibilidad de transformar la experiencia del cliente, acelerar la toma de decisiones empresariales y abrir nuevos mercados. El ESET SMB Cyber Readiness Index 2026 reveló que la mayoría (73 %) de las pymes está integrando la IA en sus negocios.
Sin embargo, donde hay oportunidades también hay riesgos, y la mayoría de las empresas lo reconoce. A medida que la IA se convierte en una parte cada vez más importante de las operaciones empresariales, también pasa a formar parte de la superficie de ataque. Puede tratarse de un chatbot de atención al cliente, un asistente de programación implementado por DevOps o una flota de agentes utilizada por el equipo financiero para tareas repetitivas de contabilidad. Allí donde la IA tenga acceso a datos y/o sistemas sensibles, permisos excesivos y capacidad para tomar decisiones y ejecutar acciones, representará un riesgo potencial de seguridad. Estos riesgos tienden a proliferar en la oscuridad. Según el informe mencionado, el 40 % de las empresas carece de una política adecuada de IA.
Las filtraciones accidentales de datos o los agentes de IA fuera de control son una cosa. Pero existe, posiblemente, una amenaza aún mayor por parte de terceros maliciosos. Los repositorios de skills para IA representan un área de riesgo en crecimiento. Las skills funcionan como los complementos de un navegador, pero para agentes de IA. Sin embargo, cada vez más de ellas están diseñadas para robar datos, abusar de permisos, descargar malware o realizar acciones no previstas. ESET analizó 900.000 skills de este tipo en varios repositorios populares entre marzo y mayo de 2026. Descubrió más de 25.000 sospechosas y más de 3.000 clasificadas como maliciosas. Algunas exfiltraban datos y ejecutaban malware. Otras manipulaban sistemas sensibles, anulaban instrucciones mediante prompt injection y modificaban el comportamiento de los agentes.
Lamentablemente, las skills son solo la punta del iceberg. Los usuarios pueden encontrarse con enlaces maliciosos a través de chatbots que los dirijan a sitios de phishing o a la instalación de malware. También pueden descubrir que los atacantes han comprometido fuentes de descarga y otros componentes con los que interactúan los agentes de IA, lo que puede derivar en secuestro de sistemas, fraude, malware y otras amenazas.
La prompt injection es otra amenaza, recientemente catalogada por OWASP como la más peligrosa de todas las amenazas relacionadas con los LLM. Los atacantes manipulan la IA ya sea introduciendo instrucciones maliciosas (prompts) directamente o escondiéndolas en contenido que la IA recuperará o leerá posteriormente. Esto convierte cada pieza de contenido en un posible vector de ataque.
La IA aumenta la presión
La IA no es solo un objetivo de ataque. También es una poderosa herramienta para los actores maliciosos. Como advirtieron expertos en seguridad del gobierno británico en marzo de 2025, esta tecnología "casi con certeza seguirá haciendo que ciertos elementos de las operaciones de intrusión cibernética sean más eficaces y eficientes, lo que conducirá a un aumento en la frecuencia e intensidad de las ciberamenazas". Entre las áreas más destacadas se encuentran:
- Reconocimiento de víctimas: la IA puede automatizar y mejorar el proceso de analizar cuentas de redes sociales, sitios web corporativos y otras fuentes para identificar posibles víctimas. Luego puede mapear relaciones para facilitar ataques de phishing y fraude, y encontrar posibles rutas de ataque. Lo más importante es que puede realizar todo este trabajo a una velocidad y escala que no habrían sido posibles hace uno o dos años.
- Investigación de vulnerabilidades y desarrollo de exploits: uno de los casos de uso de IA con mayor impacto en los últimos meses. La tecnología ha reducido drásticamente la ventana de explotación, permitiendo a los actores maliciosos encontrar nuevas vulnerabilidades y desarrollar exploits para fallas recién descubiertas antes de que la mayoría de los defensores tengan tiempo de probar e implementar parches. Esto ha generado advertencias de diversos sectores, incluidas las autoridades financieras del Reino Unido y sus pares en Nueva York.
- Ingeniería social: creación de mensajes altamente convincentes, fluidos y libres de errores para engañar a las víctimas y lograr que hagan clic en enlaces maliciosos o entreguen dinero, información personal o credenciales de acceso. Cuando se combina con capacidades de reconocimiento de víctimas impulsadas por IA, se convierte en una herramienta potencialmente poderosa para campañas de phishing masivas y altamente personalizadas en idiomas locales.
- Desarrollo básico de malware: la IA está reduciendo la barrera de entrada para actores maliciosos con menos experiencia, disminuyendo el conocimiento necesario para convertir una idea de campaña en código funcional, aunque generalmente se trate de malware relativamente poco sofisticado. ESET también ha observado el uso de IA en otras amenazas, como PromptSpy, el primer spyware para Android impulsado por IA. Esta amenaza utiliza Gemini de Google durante la ejecución para lograr persistencia.
- Procesamiento de datos exfiltrados: la IA clasifica, depura y extrae rápidamente grandes volúmenes de información de datos robados para hacerlos más rentables y útiles para los ciberdelincuentes.
El uso de agentes de IA capaces de trabajar de forma autónoma a velocidad de máquina podría impulsar beneficios de productividad aún mayores para los grupos de amenazas. Para los defensores, este nuevo escenario exige un modelo capaz de seguir el ritmo sin obligar a equipos ya sobrecargados a interpretar cada alerta y tomar cada decisión por sí solos.
Este video está en inglés. Los subtítulos en español pueden activarse desde Configuración > Subtítulos. En algunos navegadores, los subtítulos en español se mostrarán automáticamente.
El desafío de la complejidad para las pymes
Desafortunadamente, los equipos de seguridad ya están en desventaja. Deben lidiar con la complejidad de TI y de la ciberseguridad: el creciente número de sistemas y herramientas que se espera que administren. Y también con el conocimiento necesario para implementar, optimizar y supervisar estas soluciones para obtener los mejores resultados. Esto supondría un desafío incluso para una gran empresa. Por eso no sorprende que las pymes estén teniendo dificultades, dada su relativa falta de tiempo, capacidades y recursos.
Resolver este problema no consiste en comprar más tecnología para añadirla a lo que ya tienen instalado. Eso solo aumentará la complejidad y llevará el conocimiento y los recursos al límite. Las pymes no quieren más paneles de control ni más alertas que investigar. Necesitan una seguridad que simplifique. Las herramientas impulsadas por IA se encargan del análisis repetitivo y la priorización, mientras que los expertos humanos investigan los casos ambiguos y orientan la respuesta. El resultado es una protección sólida que resulta más fácil de entender, adoptar y administrar.
Estos desafíos pueden resumirse de la siguiente manera:
- Demasiadas herramientas, alertas, paneles de control y decisiones técnicas por tomar. La seguridad es demasiado compleja, lo que dificulta comprender si la organización está realmente protegida y qué debe priorizarse.
- Equipos sobrecargados que a menudo no cuentan con especialistas en ciberseguridad. Los pequeños equipos internos no tienen forma de investigar cada alerta.
- Ausencia de monitoreo 24/7, lo que permite que las amenazas ingresen a la empresa durante las noches, los fines de semana y los feriados. El tiempo de permanencia de los atacantes aumenta, elevando el riesgo de interrupciones importantes del negocio.
- Fatiga por alertas derivada de la falta de confianza y conocimientos en operaciones de seguridad (SecOps). Los equipos pierden tiempo investigando falsos positivos mientras los falsos negativos pasan desapercibidos.
- Interrupciones operativas e impacto en el negocio derivados de incidentes. Las pymes no solo temen el incidente técnico. También les preocupan la pérdida de ingresos, la inactividad operativa, la pérdida de clientes y el daño reputacional que podrían derivarse de él.
- Implementaciones incorrectas de soluciones de seguridad, que pueden generar puntos ciegos de detección y afectar la preparación cibernética.
- La rápida adopción de la IA suele dejar brechas de gobernanza que derivan en filtraciones de datos, IA en la sombra, resultados inseguros y otros riesgos empresariales.
- Soluciones de seguridad que generan demasiado trabajo en lugar de ayudar a las pymes a tomar mejores decisiones.
En este contexto, la seguridad no solo debe ser sencilla de entender y fácil de usar. También debe respaldar el requisito fundamental de la resiliencia operativa. Nuestros datos revelan que casi la mitad (45 %) de las pymes en todo el mundo sufrió un incidente de ciberseguridad el año pasado. Además, dos de cada cinco (40 %) señalan la interrupción operativa como su principal preocupación. De hecho, es la consecuencia que con mayor frecuencia se asocia con impactos significativos o críticos.
Si las brechas son cada vez más inevitables, la clave para las pymes consiste en detectar las intrusiones lo más rápido posible, resistir el ataque y mantener operaciones mínimamente viables mientras se recuperan con rapidez. Las empresas mejor preparadas para alcanzar este nivel de resiliencia no son necesariamente las que más invierten en IA ni las que cuentan con el mayor conjunto de soluciones de seguridad. Son las que se enfocan más claramente en alinear la tecnología con los resultados del negocio. En invertir en seguridad que les permita tomar mejores decisiones bajo presión para garantizar la continuidad operativa.
Esto es aún más importante en un contexto de incertidumbre económica, en el que las reservas de efectivo son limitadas, los presupuestos de seguridad son reducidos e incluso breves períodos de inactividad pueden tener un impacto desproporcionado en los resultados financieros.
¿Qué sucede después?
Los datos de ESET muestran que las pymes se toman la ciberseguridad en serio. Están invirtiendo en seguridad. Sin embargo, para muchas de ellas estas inversiones siguen enfocándose principalmente en la gestión interna. La preparación continúa rezagada, lo que significa que las organizaciones no cuentan con los procesos y controles necesarios para prevenir, detectar y responder eficazmente a las amenazas. Pocas han implementado planes documentados de respuesta a incidentes que se revisen de forma periódica.
Por eso necesitan un socio de seguridad de confianza que ofrezca capacidades integrales centradas en la prevención para combatir las amenazas tradicionales, además de una capa adicional de protección que supervise las amenazas y permita a las organizaciones actuar rápidamente para contenerlas y recuperarse. La IA puede ayudar a esa capa a procesar y priorizar actividades a una escala que los pequeños equipos no pueden gestionar por sí solos. Equipos externos especializados pueden investigar lo que detecta y orientar la respuesta, actuando como una extensión del personal interno de TI del cliente.
De esta manera, el cliente mantiene el control de su entorno y de la toma de decisiones. Pero también consigue que la seguridad sea más fácil de entender y administrar. Seguridad potente, entregada como servicio para brindar la máxima protección sin necesidad de mantener un gran equipo interno especializado.
Cualquier socio de seguridad que ofrezca estas capacidades debe ser capaz de cubrir toda la superficie de ataque, desde endpoints y servidores en la nube hasta herramientas de colaboración, identidad y, por supuesto, IA. Esto implica protección para conversaciones con IA, agentes, resultados generados por IA, componentes de IA, datos sensibles y el ecosistema de IA en general. Un socio de seguridad de confianza también aprovecharía la IA y la automatización para reducir la carga operativa de sus clientes y acelerar la detección y respuesta ante amenazas. Los expertos supervisarían las investigaciones y aportarían contexto de negocio a las decisiones más relevantes.
Reducir riesgos, proteger las operaciones y aumentar la confianza
La buena noticia es que todo esto ya es posible hoy. Seguridad diseñada para superar la complejidad operativa tradicional y las brechas de capacidades. Entregada como servicio por expertos para generar confianza y resiliencia sin abrumar a los equipos. Con el socio adecuado, las pymes pueden beneficiarse de una protección de nivel empresarial para reducir el riesgo en toda la superficie de ataque corporativa.
Esto impulsará una adopción más segura de la IA, creando nuevas oportunidades de negocio y eficiencias operativas. Y permitirá mantener las operaciones en funcionamiento incluso durante incidentes, para que nunca tengas que defraudar a tus clientes. Una seguridad más simple que permite a tu equipo concentrarse en lo que realmente importa, con la confianza de contar con todo lo necesario para detener incluso las amenazas más novedosas.





