Las vidas que llevan nuestros hijos e hijas son muy distintas a las nuestras de hace 20, 30 o incluso más de 40 años. Y la principal razón de esa diferencia es la tecnología. Para bien y para mal, la llegada de los teléfonos inteligentes y las redes sociales ha cambiado de forma fundamental la manera en que las niñas y niños interactúan entre sí y con el mundo que los rodea. No hay forma de volver atrás. Así que la pregunta es: ¿cómo manejamos los posibles riesgos mientras les permitimos llevar una vida digital feliz?
Cuando se trata de publicar selfies, hay ciertos daños específicos a considerar. Pero hablar las cosas siempre debe ser el primer paso.
Pros y contras de las redes sociales
Aunque algunos quieran hacerte creer lo contrario, las redes sociales no son inherentemente malas. En ciertos aspectos, incluso pueden beneficiar a los jóvenes, ofreciéndoles un espacio seguro para expresarse y/o una comunidad de personas afines con quienes compartir historias y amistad. Algunos chicos incluso pueden buscar ayuda y apoyo de fuentes oficiales a través de sus cuentas en redes sociales.
Sin embargo, el contexto lo es todo. Si usan las redes sociales principalmente como un canal de comunicación, para comentar fotos y videos, o si publican con frecuencia videos y selfies de ellos mismos. A menos que su perfil esté configurado como privado y revisado regularmente, esto último podría presentar algunos problemas.
De qué forma pueden ser peligrosas las selfies
En cuanto una selfie se publica en una red social, tu hijo pierde cierto control sobre él. Incluso si la borra, podría encontrarse con que la imagen fue republicada y compartida por amigos y seguidores.
Esta idea de “permanencia digital” quizá no se le ocurra a un adolescente cuando publica en línea. Pero hoy importa más que nunca, en una época en la que bots de inteligencia artificial están recopilando contenido de redes sociales para entrenar modelos de lenguaje (LLMs). Esto amplifica el riesgo potencial de que contenido privado termine filtrándose al dominio público.
Más preocupantes aún para los padres son los riesgos de que una selfie pueda
- Atraer a depredadores que buscan víctimas para manipular
- Atraer a depredadores y extorsionadores que buscan imágenes para alimentarlas a herramientas de IA capaces de “desnudar” fotos (AI nudifiers) y generar contenido indebido. Ese contenido podría compartirse en línea y/o usarse para chantajear a la víctima.
- Incluir información personal, como fechas de nacimiento o el nombre de su escuela, lo que podría combinarse con otros datos para cometer robo de identidad.
- Ser utilizada por ciberacosadores o trolls para victimizar a tu hijo en línea.
- Contener detalles embarazosos o inapropiados que en el futuro sean vistos por empleadores o instituciones educativas.
¿Pueden las selfies afectar la salud mental?
También existe un cuerpo creciente de evidencia que sugiere que el uso de las redes sociales, incluida la publicación de selfies, podría generar daños psicológicos. Un estudio realizado en 2017 con estudiantes de octavo a duodécimo grado encontró un aumento del 33% en los síntomas depresivos entre 2010 y 2015. La tasa de suicidio entre niñas de ese grupo etario aumentó un 65% en el mismo período.
No hay un vínculo causal directo. Pero la correlación es clara, ya que ese fue el mismo período en el que la penetración de los teléfonos inteligentes y las redes sociales se disparó en Occidente. Expertos también han afirmado que las redes sociales pueden afectar la autoestima de los jóvenes, su salud física y la calidad del sueño. El uso de filtros de IA en combinación con selfies podría, en teoría, fomentar una obsesión poco saludable con la apariencia en una etapa de la vida en la que somos emocional y psicológicamente vulnerables. Es parte de la razón por la que, en 2023, el Surgeon General’s Advisory de los Estados Unidos publicó una advertencia sobre las redes sociales y la salud mental de los jóvenes.
Hora de la orientación parental
Como padres, tenemos un rol único e importante al establecer límites, enseñar buenas prácticas y brindar apoyo emocional y psicológico a nuestros hijos. Esto es cierto en muchos aspectos de la vida, pero especialmente en el mundo digital.
Comienza por abrir los canales de comunicación. Establece reglas claras sobre qué tipo de selfies deberían estar fuera de los límites, como imágenes provocativas o cualquier cosa que incluya información identificable, como tu dirección. Pero equilibra esto enseñando a tus hijos sobre las configuraciones de privacidad, incluyendo cómo restringir su perfil, desactivar la geolocalización y requerir aprobaciones manuales para que otros puedan etiquetarlos en fotos. Enséñales también por qué deben ser selectivos con respecto a quién permiten que los siga (es decir, solo personas con las que tienen una relación en la vida real). Y por qué puede ser útil hacer una “limpieza digital” cada pocos meses para eliminar ciertos seguidores y otros contactos.
Es importante crear un ambiente respetuoso y sin juicios para fomentar la honestidad, especialmente si tu hijo quiere hablar contigo sobre algo que le resulta incómodo o vergonzoso, como el ciberacoso o la sextorsión. Pero si sientes que esa confianza se ha roto, las herramientas de monitoreo parental son una opción para limitar el tiempo de pantalla y el acceso a contenido y aplicaciones específicas.
Construir una mejor relación con la tecnología
En última instancia, no se trata de prohibir que tu hijo publique selfies. Se trata de darle la información necesaria para que pueda tomar decisiones racionales y basadas en riesgos sobre lo que comparte en línea. Eso incluye advertirle sobre depredadores, acosadores y estafadores, pero también sobre las posibles implicaciones para la salud mental del uso excesivo de las redes sociales.
Puedes probar, por supuesto, estrategias como minimizar el tiempo de pantalla en casa, prohibir los teléfonos en la mesa y reservar una o dos horas los fines de semana para actividades familiares. Pero también necesitas predicar con el ejemplo. Un estudio de 2024 muestra que el 75% de los padres comparte fotos, videos y otros contenidos sobre sus hijos. Antes de iniciar una conversación sobre los pros y contras de que tus hijos compartan selfies en línea, considera primero moderar tu propio comportamiento de sharenting.






