¿Eres de la generación selfie? Quizás estés compartiendo demasiado

¿Tienes una nueva pareja? Compartir. ¿Pasaste unas vacaciones fabulosas? Compartir. ¿Preparaste una comida deliciosa? Compartir. ¿Tienes un nuevo pasaporte? Compartir. Compartir. Compartir. ¿Te resulta familiar esta rutina? Si es así, ten cuidado: quizás estés compartiendo información de más.

Este comportamiento llamado “oversharing” es típico de los jóvenes que crecieron a la par de las computadoras, la tecnología en desarrollo y las redes sociales emergentes. Gracias a la necesidad de compartir cada detalle de sus vidas, fueron apodados “la generación selfie” o “la generación yo, yo, yo”.

Estimado de pérdidas financieras en todo el mundo debido daños a la reputación profesional: USD 4,6 mil millones

Sin embargo, muchos de ellos no se dan cuenta de que dar demasiada información online puede tener graves consecuencias. Según una encuesta de Microsoft en 2013, la pérdida financiera en todo el mundo como resultado del daño a la reputación alcanzó los 1,4 mil millones de dólares. Si además se tiene en cuenta la reputación profesional, las cifras llegan a un valor de 4,6 mil millones de dólares.

Es importante tener en cuenta que una gran parte de estas pérdidas fueron posibles tan solo gracias a usuarios que, ya sea voluntaria o involuntariamente, compartieron información confidencial online, como su fecha de nacimiento, número de teléfono, dirección exacta o el nombre de su perro, que coincidentemente también era la contraseña para casi la mitad de sus cuentas online.

Tales fugas de datos pueden atraer problemas con facilidad, desde correos electrónicos de phishing personalizados o la pérdida de acceso a cuentas de redes sociales, hasta el robo de identidad y la extorsión de ciberdelincuentes. Pero no te preocupes: como lo indica el calendario, es el Día Internacional de la Protección de Datos y ESET te protege.

A continuación, te damos algunos consejos para que empieces a controlar tu hábito de compartir información de más:

1. Comienza por revisar la configuración de privacidad de tus cuentas existentes en redes sociales. Asegúrate de que todo lo que compartes solo llegue a ojos de quienes tú quieres. Si tienes dudas, crea grupos separados para los amigos íntimos, amigos, colegas y conocidos. Sé tan selectivo y estricto como sea posible.

2. No compartas tu ubicación con todo el mundo. Las redes sociales a menudo geolocalizan a los usuarios, pero ¿de verdad quieres que todos sepan dónde estás en cada momento, o que acabas de salir de vacaciones y no volverás a casa en las próximas dos semanas? Por tu propio bien, desactiva esta función y elimina el historial de ubicación almacenado.

3. Revisa todos los grupos a los que te hayas unido en el pasado. Algunos pueden ser antiguos, así como sus configuraciones de privacidad. Si aún son públicas y la información está disponible para todos, hay que tener un cuidado especial con lo que se publica, ya que cualquiera podría ver o leer su contenido. Otras de tus opciones son salir del grupo o ponerte en contacto con el administrador para pedirle que cambie las opciones de configuración.

Antes de publicar cualquier comentario o de subir una foto o video a tu perfil, piensa si se lo mostrarías a un desconocido en la calle

4. Aplica un mayor nivel de autocensura. Antes de publicar cualquier comentario, o de subir una foto o un vídeo a tu perfil, piensa si se lo mostrarías a tu abuela o a un desconocido en la calle. ¿Te sentirías cómodo? De no ser así, quizá sea mejor que lo reserves para ti.

5. Trata cada foto o vídeo como lo haría un investigador de la policía. Verifica todos los detalles posibles que podrías estar dando a conocer y asegúrate de no revelar datos confidenciales. Algunos buenos ejemplos son fotografías donde apareces frente de tu nuevo automóvil (que muestra la patente), al lado del escondite “secreto” donde dejas las llaves de repuesto de tu casa o mostrando tu nuevo pasaporte. Todos esos lugares y cosas revelan información que puede provocar serios daños si terminan en manos equivocadas.

6. ¿Te estás por registrar en un nuevo servicio online o sitio web? Antes que nada, lee la política de privacidad del proveedor para entender mejor la forma en que la empresa maneja tu información confidencial. Si no te satisface, no te inscribas. También sé honesto contigo mismo: ¿realmente necesitas tener otra nueva cuenta online?

7. Nunca envíes información confidencial, como datos de la tarjeta de crédito, contraseñas, números telefónicos o números de identificación, a través de aplicaciones de mensajería o por correo electrónico. Si es absolutamente necesario que envíes dicha información, al menos cífrala primero. Y aunque pueda sonar obvio, no la publiques ni la muestres en cualquier espacio público online.

8. Para mantener todos tus datos seguros, crea contraseñas fuertes y cámbialas con frecuencia. A menos que estés usando una autenticación en múltiples fases, es lo único que se interpone entre tus datos y los actores maliciosos. Si recordar todas las claves te resulta demasiado, utiliza un gestor de contraseñas de confianza.

Recuerda: no debes ocultarte para estar protegido, pero sí procurar no compartir demasiado y ser prudente en tu vida online.

Sigue leyendo: Guía de Privacidad en Internet

Autor , ESET

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