Estonia, una potencia digital que ofrece residencia electrónica para extranjeros

Si le preguntas a alguien cuál es el país más avanzado del mundo digitalmente, seguramente te contestará que los Estados Unidos o China, seguido por Japón o incluso el Reino Unido. Casi nadie va a pensar en un pequeño país del norte de Europa en el antiguo bloque soviético; pero la realidad es que Estonia está una década por delante de otros países desarrollados en términos de avances tecnológicos.

Estonia está una década por delante de otros países desarrollados en términos de avances tecnológicos

Debido a ello, los residentes estonios disfrutan de una amplia gama de beneficios. Todos reciben una tarjeta de identificación que les brinda acceso a alrededor de 4.000 servicios online, desde administrar sus finanzas, registrar empresas, pagar el estacionamiento o pedir recetas médicas, hasta incluso votar.

Con una población de solo 1,3 millones de habitantes, el enfoque progresista de Estonia con respecto a la tecnología digital se debe en parte a su tamaño reducido. Como explicó Siim Sikkut, consejero de política digital estonio, a The Guardian en 2014: “El gobierno y la sociedad de Estonia siempre supieron que, al tener una economía pequeña, debemos abrirnos al mundo, especialmente en el comercio y las inversiones”.

En este contexto, Estonia se ha convertido en el primer país en ofrecer permisos de residencia electrónica a cualquier ciudadano del mundo. Pero, ¿en qué consisten?

Los beneficios de la identidad electrónica

Mediante una identidad digital emitida por el gobierno, el programa les permite a los extranjeros acceder a diversos servicios de Estonia, como el registro de empresas, la banca, el procesamiento de pagos y la cancelación de impuestos.

En consecuencia, todo empresario o trabajador autónomo que tenga un “negocio internacional que no dependa de su ubicación” podrá disfrutar de varios beneficios: bajos costos de inicio y mantenimiento de su empresa; 0% de impuesto a las ganancias hasta que se realicen las distribuciones; una burocracia mínima; y la inclusión en el marco jurídico de la UE; todo esto mientras administra sus empresas a distancia desde cualquier parte del mundo.

Pero por más ventajoso que parezca (además de innovador), el concepto de una identidad digital emitida por el gobierno ha sido objeto de mucho escrutinio en el pasado. Muchas personas expresan preocupación por su seguridad y otros lo ven como una amenaza a la privacidad personal.

Cómo garantizar la seguridad de los datos

El gobierno estonio garantiza la seguridad de su base de datos de ciudadanos y residentes electrónicos mediante una infraestructura tecnológica gubernamental llamada X-Road. Lanzada en la década de 1990, X-Road no es una base de datos centralizada; en cambio, unifica las bases de datos públicas y privadas con los servicios digitales del país. De esta forma, no tiene una puerta de enlace central ni un punto centralizado de gestión. Por lo tanto, la red es más segura porque la información se mantiene en servidores separados.

el gobierno estonio no tiene que convencer a una población escéptica sobre los beneficios de la identidad electrónica

Hasta ahora, el sistema aún no ha sufrido ninguna brecha de datos importante. Sin embargo, en 2007, los servidores web estonios fueron objeto de ataques constantes durante semanas, cuando una enorme cantidad de tráfico enviado desde máquinas infectadas desbordó los sistemas del país. Aunque esto no se debió a una brecha de seguridad ni a una falla en el sistema, los ataques de este tipo pueden ser un inconveniente importante… o algo peor.

Durante un discurso pronunciado en octubre de 2014, Andrus Ansip, ex primer ministro de Estonia y actual vicepresidente del mercado único digital de la Comisión Europea, dijo lo siguiente: “Tenemos que proteger la privacidad de todos; la confianza es un principio básico. Si la gente no puede confiar en los servicios electrónicos, nunca los usará”.

La tranquilidad para los residentes estonios llega en forma del cifrado de clave pública de 2048 bits en todas sus tarjetas de identificación. Además, los estonios mantienen ellos mismos el control de sus datos personales, con total transparencia sobre quién accedió a la información disponible en su portal online. Si los individuos detectan actividades que no les gustan o que no autorizan, pueden reportarlas al “ombudsman” de datos (el defensor del pueblo), quien luego se encarga de justificar la intrusión. 

Los beneficios económicos de una sociedad electrónica

Una de las razones por las que Estonia es una de las sociedades electrónicas más exitosas tiene que ver con la historia. Tras el colapso de la Unión Soviética en la década de 1990, la nación recién independizada se encontró en una posición donde desesperadamente necesitaba modernizarse.

La falta de infraestructura física y su pequeña población hizo que el gobierno estonio recurriera a Internet, incorporando soluciones digitales a los cimientos de la infraestructura del país. Por lo tanto, el crecimiento de Estonia como estado independiente está ligado a la revolución digital, sus ciudadanos están muy abiertos a la tecnología digital y el gobierno estonio no tiene la tarea de convencer a una población de escépticos sobre los beneficios de la identidad electrónica.

Al examinar la trayectoria digital de Estonia, sería difícil argumentar que esta actitud abierta al progreso tecnológico no tiene beneficios económicos y sociales importantes: después de todo, Estonia es el país menos corrupto y más próspero de todos los países postsoviéticos.

Llevar los servicios de Estonia a un plano internacional y ser el primer país en extender las identidades electrónicas a extranjeros es simplemente el siguiente paso para asegurarse un futuro próspero. Al crear una diáspora electrónica que ahora tiene un interés genuino en el progreso del país, Estonia está asegurando hábilmente su futuro en el complicado panorama digital y económico actual.

Autor , ESET

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