Las estafas de accidentes están al acecho

Ya es bastante malo que corramos el riesgo de sufrir algún tipo de accidente de tránsito, pero es muy molesto que estos accidentes (ya sean reales o falsos) atraigan la atención de tantos estafadores.

En este sitio (en inglés) se mencionan cinco estafas donde comúnmente se provocan accidentes reales:

  1. La estafa del Choque trasero actuado (o forzado), donde el estafador se detiene o reduce la velocidad de golpe cuando hay mucho tráfico para que la persona que va detrás no pueda frenar a tiempo. La estafa se basa en que, en este tipo de accidente, se asume que la culpa la tiene el que viene detrás. Esta estafa suele combinarse con…
  2. La Demanda por lesiones falsas (como los jugadores de fútbol, cuando exageran las lesiones)
  3. Otros tipos de Accidentes actuados
  4. La Víctima fantasma: denuncias de accidentes personales de gente que nunca estuvo presente en la escena. (Entonces… ¿quién es este tal Gasparín?)
  5. El “Mal” samaritano. Por ejemplo, los abogados que buscan víctimas de accidentes para convencerlas de presentar demandas, y otros casos peores.

Acerca del quinto puesto, el sitio dice:

Todo forma parte de un trampa para conseguir tu información y luego presentar denuncias falsas o fingidas al seguro, con lo cual los estafadores obtendrán una buena tajada, si es que no se quedan con la indemnización completa.

Hay una variante de este tema que se hizo muy común en el Reino Unido. En la estafa descrita arriba, los objetivos de ataque son dos: la empresa aseguradora y la misma víctima. En la versión del Reino Unido, en cambio, el estafador no suele contactar a la empresa aseguradora (con esto no quiero decir que no se hagan denuncias falsas a las aseguradoras inglesas, claramente existen).

Hace años que vengo escribiendo sobre los fraudes de soporte técnico mediante llamadas telefónicas inesperadas, donde los estafadores llaman desde call centers (en general de la India) y ofrecen “ayuda” para erradicar un supuesto virus de la PC. En el típico escenario, aseguran que la PC del usuario está transmitiendo mensajes de “¡Socorro! ¡Tengo un virus!” y que Microsoft les está pasando estos datos para que se pongan en contacto y ofrezcan asistencia. A cambio de un modesto pago, por supuesto.

Desde hace un tiempo, como el grupo de víctimas potenciales para las estafas de soporte técnico ya recibió tantos ataques de phishing mediante llamadas telefónicas inesperadas, estos mismos call centers comenzaron a elaborar otros tipos de fraudes. En el fraude que describo en este artículo, en vez de asegurar que trabajan para Microsoft, dicen trabajar con un departamento gubernamental, que les envió información sobre ti (o “alguien que vive en ese domicilio”), donde se especifica que sufriste un accidente reciente por el cual te corresponde recibir una indemnización.

Yo mismo recibí varios llamados de fraudes por accidentes, pero la mayoría de ellos no eran convincentes porque, aunque el estafador supiera mi nombre y dónde me encontraba, no era capaz de decir nada sobre el supuesto accidente. De todas formas, imagino que la víctima típica no es un investigador de seguridad testarudo y totalmente paranoico. También sirve de ayuda el hecho de que no manejo y que no tuve ningún accidente de tránsito en mucho tiempo. (Espero que siga siendo así.) Pero, sin duda, los estafadores cuentan con que van a encontrar a algunas víctimas que han tenido algún tipo de accidente y a quienes les encantará tanto la idea de recibir una indemnización que ni siquiera se darán cuenta de que el estafador en realidad no tiene ninguna información sobre ellos además de la necesaria para realizar la llamada.

Los autores de estas llamadas sobre accidentes suelen tener un fuerte acento indio o de otras regiones de Asia, asociado a las estafas de soporte técnico, aunque en una de las llamadas que recibí hace poco, mi interlocutor tenía un acento inglés típico de Essex (y sonaba como si tuviera unos 13 años, aunque no creo que esto tenga ninguna relevancia en particular).

No siempre queda claro si el propósito de la estafa es cobrar por adelantado una comisión por gestionar la indemnización o para activar el trámite, o si de hecho es iniciar una falsa demanda. En el último caso, sospecho que el denunciante igual tendrá que hacer un pago por adelantado solo para luego descubrir que podría ir a juicio o sufrir otras sanciones por intento de fraude al seguro. Sin embargo, es reconfortante ver que muchas personas se divierten siguiéndole la corriente al estafador para hacerle perder el tiempo. Disfruté en particular el artículo de Sean O’Grady publicado en el Telegraph hace un año, donde habla de la responsabilidad social de mantener ocupado a un estafador. De hecho, muchas de las cosas mencionadas en el artículo se asemejan bastante a mis propias experiencias:

  • El uso de un nombre corporativo que suena posible pero que, en realidad, es falso.
  • “El uso de preguntas o afirmaciones abiertas, o sin terminar, mediante las cuales se aparenta tener toda la información, como las que emplean los psíquicos en sus actuaciones de escenario”. En otras palabras, el intento de sonar como si tuvieran suficientes datos sobre tu “accidente” (o tu aseguradora) para que no llegues nunca a plantearte por qué en realidad no saben más cosas al respecto.

Sin embargo, claramente O’Grady es mucho mejor que yo para engañar al estafador y mantenerlo al otro lado de la línea: su mejor tiempo fue mantener ocupado a un estafador de seguro de protección de pagos durante 43 minutos.

Pero no siempre se trata de llamadas inesperadas.

Este es el texto de un mensaje que me llegó hace poco. Claro que no soy el primero en recibirlo, pero es la primera vez que el mensaje me llega a mí:

“LOS £4865 TODAVÍA SIGUEN esperando en su nombre, ¡Es el pago por su accidente! Para reclamarlo lo antes posible, complete este formulario [una simple dirección URL].”

Suena muy determinante, aunque la puntuación no sea la más adecuada. (Y aparte del hecho de que recientemente no sufrí ningún accidente, ¿qué saben ellos que yo no sepa?)

El vínculo dirige a un formulario genérico donde me aseguran que en cuestión de segundos podré saber cuál es la indemnización que me corresponde.

El formulario me pide que escriba:

  • Si fui víctima de:
    • Un accidente de tráfico
    • Una caída o un tropiezo
    • Un accidente laboral
    • Negligencia médica
    • Otros
  • Si resulté herido en los últimos tres años
  • Si recibí atención médica por las heridas
  • Si el accidente fue culpa de otra persona
  • Si hay algo más que quisiera decirles (Claro que sí, pero mejor no especifiquemos qué…)
  • Algunos datos sobre mí…
    • Sr/Sra/Srta
    • Primer nombre* (quizás el asterisco esté indicando que es un campo obligatorio)
    • Apellido*
    • Número de teléfono móvil*
    • Código postal*

Ahora tengo que presionar un botón llamado “CALCULAR EL IMPORTE DE MI DEMANDA”. Y me informan que “Al presionar “CALCULAR EL IMPORTE DE MI DEMANDA” acepta a que alguien lo contacte con motivo de la demanda.”

Lamentablemente no presioné el botón, porque en realidad no quiero seguir recibiendo más llamadas por fraudes y spam: Ya recibo demasiadas. A decir verdad, sí lo presioné, pero como no había ingresado ningún dato, solo me llevó al principio del formulario y me pidió que ingresara el primer grupo de campos. Llegado este punto, lo cerré.

Me parece que es bastante obvio que aquí no estamos hablando de ninguna demanda real comprobada, por lo que los £4865 no me están esperando en un sobre de papel madera. Quizá Sean O’Grady u otro periodista de investigación les habría dado suficiente información como para que lo llamen, contestarles con una mentira convincente y sacarles más información. Pero no estoy aquí para llegar al fondo de un sitio Web que no es de fiar, sino para alertar a las personas que quizás aún no se toparon con esta pequeña industria lucrativa que mis amigos de los Estados Unidos llaman “ambulance chasing” (la práctica de abogados que buscan víctimas de accidentes para convencerlos de presentar demandas).

En este caso, si yo hubiera tenido un accidente real, ¿me habría llamado alguien para ayudarme en forma genuina con la demanda correspondiente, incluso si yo le pagara por el servicio? Probablemente no, dada la naturaleza engañosa del texto que recibí. Y si lo hicieran, sospecho que la tasa por la gestión del trámite no habría sido insignificante. ¿O me habrían tratado de convencer para que pidiera una indemnización falsa o exagerada? En este último caso, si llegaran a tener éxito con la demanda, se llevarían una buena parte de la indemnización, y a mí me significaría una entrevista con la policía si la empresa aseguradora creyera que los estoy estafando; en cuyo caso, la empresa solo me culparía a mí por el engaño.

Por cierto, el sitio no da ninguna información sobre la empresa o los individuos que están tras el formulario. Mi sugerencia es que, si estuviste involucrado en algún tipo de accidente por el cual creas que te corresponde recibir una indemnización, debes hablar con un abogado de confianza en lugar de perder el tiempo con mensajes de SMS enviados aleatoriamente y con sitios Web anónimos. Por no mencionar el riesgo que se corre de perder dinero y de atraer la atención de la ley.

Autor David Harley, ESET

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