Seguridad preventiva y proactiva: comparativa entre planes de gestión

Un enfoque utilizado en la gestión de seguridad de la información para la protección de los activos, es el que busca anticiparse a la materialización de riesgos, intentando aplicar medidas que permitan evitar o reducir sus consecuencias.

Distintos planes buscan definir la manera en la que el personal de la organización debe actuar en caso de incidentes de seguridad. Conceptos como Business Impact Analysis, Business Continuity Plan, evaluaciones de riesgo y planes de respuesta a incidentes afloran en este sentido, en un contexto en el que las brechas de seguridad en grandes compañías están a la órden del día.

Pero, ¿cómo saber qué lineamiento se ajusta a cada caso y cuál es el adecuado según el tipo de compañía? Sin duda, el tamaño, los recursos y la cantidad de personal varían en cada caso, de manera que cada una deberá encontrar los lineamientos a seguir según sus necesidades.

En este espacio hemos hablado de algunas de estas iniciativas, por lo que en la presente publicación vamos a conocer la manera en la que se relacionan los distintos planes y actividades consideradas en la seguridad preventiva y proactiva, el contexto en el cual pueden ser utilizados, así como sus principales diferencias. De esta forma, cada empresa sabrá qué lineamientos seguir.

  • Análisis de Impacto al Negocio

Ampliamente conocido como BIA (Business Impact Analysis), su principal propósito consiste en estimar la afectación que podría padecer una organización como resultado de la ocurrencia de algún incidente o un desastre. Se enfoca en los distintos tipos de impacto, para identificar qué podría ser afectado y sus consecuencias sobre los procesos de negocio.

Por lo tanto, en el BIA se deben conocer y priorizar los procesos críticos de operación y debido a sus características, puede ser utilizado como una actividad dentro de un Plan de Recuperación ante Desastres (DRP, desarrollado más abajo). En consecuencia, también puede formar parte de un Plan de Continuidad del Negocio (BCP), para conocer los elementos críticos priorizados y cómo proceder para su pronta recuperación en caso de ser necesario.

  • Evaluación de riesgos de seguridad

A diferencia del BIA, la evaluación de riesgos pretende identificar cómo se vería afectada una organización y sus procesos si se presentara un riesgo. Para lograr este objetivo, la evaluación se conforma de otras actividades como la identificación, análisis y valoración de amenazas de seguridad, con base en su impacto sobre los activos críticos y su probabilidad de ocurrencia.

De este modo, tanto el BIA como la evaluación de riesgos se enfocan en conocer el impacto sobre una organización, a diferencia de que el primero intenta conocer lo que se vería afectado, mientras que el segundo se enfoca en la manera que se podría presentar esta afectación negativa.

Con base en los resultados de la evaluación, es posible definir medidas de seguridad que permitan opciones de mitigación, transferencia o aceptación de los riegos. En este sentido, ambos pueden formar parte de un DRP, ya que los resultados que generan son una fuente de información para la recuperación ante desastres.

  • Plan de Recuperación ante Desastres

Mejor conocido como DRP (Disaster Recovery Plan), se trata de un plan que tiene como objetivo la pronta operación de los procesos sustanciales de una organización en caso de interrupción, con la particularidad de que se encuentra limitado únicamente a la infraestructura y procesos críticos de TI. Por lo tanto, puede formar parte de un plan de mayor alcance, como lo es el BCP.

El objetivo primordial del DRP se centra en restablecer las operaciones primordiales de una organización en caso de alguna contingencia y como ya hemos mencionado, puede estar precedido de un análisis de impacto y una evaluación de riesgos.

Por un lado, el BIA determinará lo que es crítico y prioritario para la organización, mientras que por el otro la evaluación de riesgos contribuye a generar las estrategias de recuperación ante casos específicos y con mayor probabilidad de ocurrencia, que pueden afectar de manera negativa las operaciones.

Posteriormente, puede considerar otras actividades como la generación de estrategias de recuperación, capacitación sobre el plan, pruebas, mantenimiento y mejora del mismo.

  • Plan de Continuidad del Negocio

El BCP (Business Continuity Plan) es un plan más ambicioso con relación al DRP, ya que busca la continua operación de los procesos sustanciales de una organización y no solamente los de Tecnologías de Información; por lo tanto, contempla las acciones que una empresa debe seguir para recuperar y restaurar las actividades críticas del negocio en un tiempo prudente y posteriormente regresar a la normalidad de manera progresiva.

Al tener un mayor alcance, se conforma de otros planes que se encuentran alineado al BCP. En el ámbito de TI, lo constituyen el DRP y el Plan de Respuesta a Incidentes (IRP). Desde la perspectiva de gestión, está conformado por el Plan de Reanudación del Negocio (BRP), Emergencia de Ocupantes (OEP) y Continuidad de Operaciones (COP).

En este sentido, al estar conformado por el DRP, de manera implícita el BCP involucra el desarrollo de un BIA o una evaluación de riesgos de seguridad de la información, por lo tanto estas actividades también son fuentes de información que contribuyen a la pronta recuperación y restauración de actividades en caso de que se presente alguna contingencia.

Para más información, pueden revisar estos 4 pasos para armar un Plan de Continuidad del Negocio.

  • Plan de Respuesta a Incidentes

Por otro lado, el IRP (Incident Response Plan) establece la estructura y los procedimientos para hacer frente a algún incidente de seguridad de la información, es decir, la manera de actuar ante los diferentes escenarios en los cuales podrían estar expuestos los activos de la organización si algún riesgo se materializa.

Debido a la naturaleza de los riesgos, existe la probabilidad de padecer las consecuencias por algún incidente a pesar de contar con controles de seguridad implementados y en operación, por lo tanto se consideran actividades como la preparación, identificación, contención, erradicación, recuperación y finalmente lecciones aprendidas de las contingencias.

Este plan también forma parte del BCP y también se relaciona con la evaluación de riesgos, ya que a través de riesgos identificados durante esta valoración es posible mitigar distintos incidentes. De forma recíproca, la aparición de nuevos incidentes permite identificar riesgos previamente no considerados, además de proporcionar datos estadísticos que permitan estimar la probabilidad de ocurrencia de los mismos.

El objetivo de este artículo es conocer las principales características de los planes y actividades orientadas a proteger los activos de una forma preventiva y proactiva, y sobre todo entender la forma en la que se interrelacionan y/o retroalimentan, siempre considerando los elementos críticos de la organización, sus objetivos y misión durante el desarrollo y aplicación de estos documentos.

De esta forma, cada empresa podrá gestionar la seguridad de su entorno según los lineamientos que mejor se ajusten.

Créditos imagen: ©Mikel Agirregabiria/Flickr

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Autor , ESET

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